Brea se localiza en el valle del Aranda, al sureste de la comarca del mismo nombre y a los pies de la Sierra de la Virgen. Junto con su vecina Illueca son los dos municipios más poblados de la comarca.
Fue señorío de los Luna, hasta que Jaime de Luna, señor de Illueca, vende la localidad al Cabildo del Pilar de Zaragoza el 11 de julio de 1446 por la cantidad de 3.000 florines. Poblada por moriscos dedicados a la industria del calzado hasta su expulsión, esta actividad ha perdurado hasta nuestros días constituyendo actualmente el motor económico de la zona. En 1998 se inauguró en la localidad el Museo del Calzado
Dentro de su agrupado e irregular casco urbano destaca el edificio de la iglesia parroquial de Santa Ana. Su construcción puede dividirse en el tiempo en dos fases principales, con una intermedia en la que se recrecería la torre.
Su estudio monográfico ha sido abordado por Jesús Miguel Rubio Samper en su obra “La Iglesia parroquial de Brea de Aragón”, y es el que sirve de base para la descripciones que a continuación acompañan a las fotografías, especialmente en lo referente a los motivos decorativos que ornamentan las bóvedas.
La primitiva fábrica fue realizada en estilo gótico tardío entre junio de 1554 y noviembre de 1555, interviniendo en la obra los canteros vizcaínos Juan de Gorostiza, Domingo de Lizarza (o Yarza) y Juan Pérez. En planta presenta nave única de tres tramos con capillas entre los contrafuertes, más el tramo del presbiterio con el testero recto. Como materiales se emplearon la mampostería, muy tosca e irregular, y la piedra sillar en esquinas, contrafuertes y enmarcado de vanos de iluminación. Aquí terminaría la primera fase, quedando la iglesia cubierta con techumbre de madera y sin abovedar. La portada se sitúa en el centro de la fachada de los pies. Esta realizada en piedra sillar y abre en arco rebajado sobre impostas, enmarcado por un gran alfiz. En la parte superior de la fachada un óculo sirve de iluminación al interior del coro.