Una cornisa de ladrillo aplantillado, como suele ser habitual, con las esquinas de piedra, da paso al cuerpo octogonal barroco. En esta torre de Tabuenca no se ha intentado suavizar el paso del cuerpo cuadrado al octogonal con torreoncillos colocados en las esquinas según la costumbre extendida cuando se realizan estos recrecimientos.
Alternando los paños, se abren cuatro alargados vanos en arco de medio punto que sirven de cobijo a las campanas, para cuyo fin fue recrecida la torre.
Encima de una amplia cornisa doble, también con esquinas pétreas, se levanta un pequeño cuerpo, que abre un óculo en paños alternos, coincidiendo con los inferiores de campanas.