Lo interesante de este cuerpo, y de la torre en sí, lo constituye su estructura interior, que se conforma en estilo de alminar hispano-musulmán, es decir, un machón central cuadrado con la caja de escaleras entre éste y el muro exterior, que se cubre con bovedillas de medio cañón escalonadas.
Lo más sorprendente es que aquí en Huermeda no se emplea el ladrillo, como suele ser habitual, sino que la obra se realiza con hormigón, pudiéndose observar perfectamente las marcas de la tablazón utilizada para el encofrado. Tanto peldaños como bovedillas presentan una ejecución muy irregular. Los primeros alternan los perpendiculares al machón con los oblicuos y son de altura irregular. En cuanto a las bovedillas su escalonamiento es irregular y fraccionado.