Con posterioridad a los trabajos de Agustín Sanmiguel, Álvaro López ha exhumado una capitulación de finales del siglo XV que recoge un contrato de obras en la parroquial de Huermeda.
El 5 de abril de 1496, el procurador de la iglesia de Huermeda, Johan Ximeno, y el maestro de obras de Calatayud, Miguel de Monreal, suscriben unos acuerdos notariales para determinar el contrato que permita terminar las obras de la iglesia parroquial. Concretamente, se trata de culminar un plan de rehabilitación comenzado años antes en el templo, que al parecer se encontraba muy deteriorado. Colaboró con el maestro Miguel de Monreal, un tal Mahoma, también de Calatayud. Aunque no se sabe con certeza, es casi seguro que las fases anteriores también las habían ejecutado los mismos maestros.
En esos momentos la iglesia se encontraba sin tejado y, en consecuencia, sin bóveda. Parece ser que en los trabajos anteriores se habían rehabilitado el ábside de la cabecera y la pared del lado del evangelio. Lo que se trataba ahora era de realizar la pared de la epístola con los contrafuertes exteriores y el refuerzo de las capillas laterales; obrar en la pared de los pies, donde se ubica la entrada principal, armar el tejado de toda la iglesia y consolidar la bóveda de la nave central. También es posible que se derribase la antigua torre, y se levantase la actual en su lugar, al menos en su cuerpo bajo, aunque de esto no hay constancia expresa en el contrato de obras. También entra dentro de lo probable que no se cite la torre en esta capitulación por haberse acometido su remodelación en la fase anterior, cuando se trabajó en la pared del evangelio.