Exenta de decoración hasta prácticamente la mitad de su altura, dos únicos vanos se abren en sus muros que sirven para iluminar la caja de escaleras a la altura de las puertas que abren a las estancias de la torre interior.
Uno de ellos, en el lado oeste en el centro del motivo de espiga, es en arco rebajado, en el que los ladrillos a sardinel integran el dovelaje despiezado al centro, con gruesos tendeles entre los próximos a las impostas. Gonzalo Borrás los asimila a vanos del castillo de Ayub en Calatayud.
El segundo vano abre en la parte baja del lado sur. Presenta un arco superior aquillado a ras del muro, de tipo oriental, que para Agustín Sanmiguel “no está claro si verdaderamente pueda haber una influencia persa o es un defecto de construcción” . Se cierra con un arco apuntado rehundido.