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webmaster: José Antonio Tolosa (Zaragoza -España-)

CASTILLO-PALACIO (CETINA)


Se sitúa Cetina en el valle del Jalón, junto al río, ocupando su casco antiguo la falda de una suave colina en cuya parte alta se levanta el castillo-palacio. En la noche del 19 de mayo, durante las festividades de San Juan Lorenzo y Santa Quiteria, se celebra la “Contradanza de Cetina”, danza de origen religioso en torno al diablo que parece tener sus orígenes en el dance de San Juan Lorenzo que se bailaba en el siglo XVI. Es ejecutado por nueve personajes con vistosos trajes y máscaras en blanco y negro que, al ritmo de clarinete y tamboril, danzan acompañados de antorchas encendidas. Se trata de un espectáculo compuesto por mudanzas, en la última de las cuales muere el diablo asesinado por los danzantes, resucitando más tarde en un apoteósico final.

En lo referente a la historia de Cetina, la villa fue conquistada por el Cid durante sus correrías por el valle del Jalón y figura en el Cantar. Estuvo por un corto período de tiempo bajo la jurisdicción de la Orden del Hospital por permuta en 1182 del rey Alfonso II por otros bienes de la Orden en tierras aragonesas. En el último cuarto del siglo XIII ya aparece como perteneciente a la Corona. En 1362, durante la Guerra de los dos Pedros, la localidad es conquistada por tropas castellanas. En 1395 Juan I vende la villa y el castillo a Juan Fernández de Heredia con derecho de retroventa. Finalmente  en 1410 Martín I lo vende a Gonzalo de Lizán, quedando desde entonces adscrito al señorío de esta familia.

 
CASTILLO-PALACIO
CASTILLO Y TORRE DEL HOMENAJE
 

Del primitivo castillo construido por orden de Pedro III en el siglo XIII, solamente resta la Torre del Homenaje situado al este del conjunto. De planta rectangular, está realizada en piedra sillar salvo la parte alta donde se abre una galería de arcos de medio punto en ladrillo. El resto del castillo se encuentra muy modificado por las obras que se realizaron a partir de su pase a poder de los Liñán, desapareciendo poco a poco sus elementos defensivos y añadiéndose reformas y ampliaciones en estilo gótico tardío, renacentista y mudéjar, que le dieron su actual aspecto de castillo-palacio que ha perdido su carácter militar para convertirse en residencial.

 
TORRE DEL HOMENAJE
FACHADA CON REFORMAS GOTICAS
 

Las obras que aquí nos interesan corresponden al siglo XV, cuando se efectúa la remodelación más importante del edificio, y se centran en varios alfarjes y la capilla de la planta noble. Antes de entrar en su descripción debo agradecer a don Leandro Bello Collado, como propietario del edificio, su disposición y facilidades dadas para acceder a sus dependencias, por las que amablemente me guió mientras con un no disimulado deje de amargura e impotencia me relataba las vicisitudes por las que ha pasado él y su familia desde que en 1980 fueron desalojados del palacio por el Ministerio de Cultura para proceder a su rehabilitación, rehabilitación que pasados más de veinticinco años no se ha terminado y de cuyo proceso hablaré al final con más detenimiento.

En cuanto a los alfarjes se pueden ver actualmente cuatro, ninguno de ellos con el más mínimo resto de decoración pictórica, por lo que no se puede establecer si estuvieron ornamentados o se concibieron ya lisos en origen.

El acceso principal abre en el lado sur a través de una subida protegida por un muro a modo de barbacana con torreones circulares. Nada más traspasar la puerta de entrada se entra en un espacioso zaguán que cubre la primera de las techumbres. Se trata de un monumental alfarje de madera que sustentan dos grandes vigas o jacenas que lo dividen en tres tramos cubiertos por jaldetas dispuestas transversalmente. Las jacenas apoyan en canes con terminación en forma de modillones de rollo.

 
ALFARJE DEL ZAGUAN
ALFARJE DEL ZAGUAN
CAN
 

A la derecha del fondo del zaguán arranca la escalera de subida a la planta noble que conserva el alfarje original. Actualmente se encuentra dividido entre la escalera y una estancia contigua por una pared levantada en época moderna. Presenta el mismo sistema de jaldetas que el anterior, y las jacenas apoyan en canes con forma de modillón lobulado con los extremos tallados en forma de flor de cuatro pétalos.

 
ALFARJE DE LA ESCALERA
ALFARJE DE LA ESCALERA
ALFARJE DE LA ESCALERA
 
CAN DEL ALFARJE DE LA ESCALERA
 

Para ver los otros dos alfarjes hay que desplazarse a la parte occidental del palacio, muy remodelada en su conjunto, ya que se dividió en varias viviendas que han sido habitadas hasta hace poco tiempo, sirviendo incluso de Casa Cuartel de la Guardia Civil. Afortunadamente en la división que afectó a los grandes salones de la planta noble no se levantaron las paredes hasta los altos techos sino que se dejó un espacio entre ambos, lo que permite ver las techumbres en toda su extensión y sin modificaciones.

Ambos son del mismo tipo de los ya vistos, sin policromar y con canes en forma de modillones de rollo. Destaca en el del salón principal, dada su envergadura y el grosor y tamaño de las vigas que conforman sus jacenas.

 
ALFARJE DEL SALON PRINCIPAL
ALFARJE DEL SALON PRINCIPAL
ALFARJE DE SALON
ALFARJE DE SALON
 

Visitando las dependencias, me llamó la atención una puerta, tal vez de época renacentista, que se encontraba apoyada en una pared, tallada formando doce casetones entre tres espacios rectangulares intermedios, todos ellos decorados con motivos heráldicos relacionados con la familia Liñán, y otros florales y geométricos.

 
 
 
 
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