Se ubica Caspe al sureste de Zaragoza, en un cerro elevado a orillas del río Guadalope, que le rodea por el sur, y a poca distancia del río Ebro que, embalsado en el Pantano de Mequinenza, ha dado fama al lugar creando una importante infraestructura turística en torno a la pesca.
La villa fue reconquistada en 1169 por Alfonso II con ayuda de las órdenes militares de Calatrava y del Hospital, pasando a pertenecer a esta última desde 1182, cuando el rey la intercambia a los hospitalarios, junto con Cetina, por bienes en Velilla, Saviñán, Embid y Tebisa. En 1414 se reunió el conocido Compromiso de Caspe donde se solucionó la sucesión en la Corona aragonesa al haber fallecido Martín I sin descendencia. En el siglo XIX, a raíz de los destrozos que sufrió durante las guerras carlistas, la reina Isabel II le concedió el título de ciudad.
Dentro de su casco urbano destaca, entre otros edificios de interés, la Colegiata de Santa María la Mayor que se levanta en la parte más elevada formando parte de la bailía que la Orden hospitalaria construyó en el lugar, y que comprendía edificaciones religiosas, civiles y militares. Actualmente solamente restan del monumental conjunto la Colegiata citada y algunos vestigios del castillo.
Se trata de un templo construido en estilo gótico entre los siglos XIV y XV, que fue consagrado por el papa Adriano VI en 1522. Realizada en piedra sillar, al exterior se observan las ampliaciones posteriores: la capilla de la Veracruz, obra barroca construida en ladrillo que cierra con cúpula, y la torre que se levantó en 1838 en estilo neoclásico al haberse destruido la anterior. Al interior se accede a través de tres portadas, siendo la principal la occidental, que sufrió importantes daños, al igual que el resto del templo, durante la guerra civil de 1936-39.