La villa de Montalbán se sitúa a orillas del río Martín, en la vertiente norte de la sierra de San Just. Su casco urbano se extiende al pie del Monte Albano, de donde toma el nombre.
En cuanto a su devenir histórico, la primera noticia documental se remonta a 1158 cuando el Papa Adriano IV confirma al obispo de Zaragoza todas las iglesias de su diócesis, entre las que se encontraba la de Montalbán. Aunque no se conoce con exactitud la fecha de su reconquista, en 1189 se contaba entre los dominios de Fernán Ruiz de Azagra. En 1208 la villa pertenece a la Corona pero debió de volver a manos musulmanas, ya que dos años más tarde fue cercada y conquistada por Pedro II, con la colaboración de freires santiaguista a las órdenes de su maestre, Fernán González.
En agradecimiento por la ayuda prestada, el rey dona, el 13 de junio de 1210, a la Orden de Santiago la villa, que pasará a convertirse en la Encomienda Mayor de Aragón, única que poseyó la Orden en tierras aragonesas. En lo alto del Monte Albano se levantó un amplio complejo formado por castillo y convento, que fue destruido por completo durante la primera guerra carlista en 1839.
Si que ha llegado hasta nosotros la impresionante iglesia que se construyó en la ladera del monte como complemento al conjunto anterior. Antes de comenzar con su descripción, hay que decir que tampoco el edificio se salvó de los rigores bélicos, ya que sufrió graves desperfectos en la contienda del XIX y nuevamente en la guerra civil de 1936-39. En 1956, el arquitecto Fernando Chueca Goitia realiza una primera restauración, a la que han seguido otras, estando actualmente a la espera de la definitiva que devuelva al interior todo el esplendor que debió tener en origen.