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webmaster: José Antonio Tolosa (Zaragoza -España-)

COLEGIATA DE SANTA MARIA LA MAYOR (BOLEA)


La villa de Bolea se ubica a 20 kilómetros de Huesca, en las faldas del pico Gratal y de la Sierra Caballera, sobre un promontorio que domina las extensas llanuras de la Hoya de Huesca y de La Sotonera, municipio del que ostenta la capitalidad.

Bolea fue el último enclave musulmán al norte de Huesca, siendo conquistado el 18 de octubre de 1101 por el rey Pedro I.

En la parte alta de la población se levanta el edificio de la Colegiata de Santa María la Mayor, construida sobre el solar que ocupó el castillo-palacio musulmán, uno de cuyos torreones se aprovechó para convertirlo en la torre-campanario que hoy contemplamos.

Excepcional ejemplo de la arquitectura de transición gótico-renacentista, su descripción pormenorizada escapa a los fines de este trabajo por lo que únicamente daremos unas pequeñas referencias. De su primitiva construcción románica únicamente se conservan restos de la cimentación y una cripta bajo el presbiterio. El templo actual es obra gótico-renacentista realizada entre 1541 y 1559 por Pedro de Irazabal, quien tomó como ejemplo La Seo de San Salvador de Zaragoza y la Catedral de Barbastro.

 
 

La entrada se efectúa por portada de estilo manierista cobijada bajo atrio en arco de medio punto. Es obra realizada en 1611 por Juan Miguel de Orliens y su cantero Juan de Escorz.

 
 

Al interior presenta planta cuadrada de “hallenkirchen” o de salón, formada por tres naves de igual altura separadas por arcos de medio punto. Cubre con bóvedas de crucería estrellada, decoradas con diferentes motivos, que apean en columnas fasciculadas en la nave central, cilíndricas en el presbiterio y anilladas en el coro.

 
 

En la cabecera de la nave de la Epístola abre la capilla de los Dieste, más conocida como “de Santiago” por el retablo que la preside.

Está documentado que en 1532 se concede permiso a la familia Dieste para su construcción. Dado que las obras de la colegiata actual no comenzaron hasta 1541, es posible que esta capilla perteneciese a la iglesia anterior, respetándose cuando se levanta la nueva fábrica, quedando integrada en su cabecera. Una segunda hipótesis sería que, aunque el permiso se concede en 1532 las obras se comenzasen bastante más tarde, coincidiendo con las del nuevo templo.

Abre en arco de medio punto decorado, tanto en el intrados como en la rosca con motivos renacentistas. Merece detenerse a contemplar la reja de forja que cierra la entrada, sobre todo en los florones que rematan los barrotes en su parte superior.

 
 

Se cubre con un pequeño cimborrio octogonal con cuatro vanos que abren en lados alternos decorados en jambas y arcos que termina en bóveda de crucería estrellada. El paso del cuadrado de la capilla al octógono del cimborrio se realiza por medio de trompas en forma de conchas aveneradas.

 
 

Separando los muros de la capilla y el cimborrio corre una estrecha franja agramilada, que es la que aquí nos interesa. Es visible en su totalidad en los dos muros laterales, y presenta motivos de lazo de cuatro y cruces en aspa paralelas, motivos raros en el mudéjar aragonés y que solamente se repite en una de las techumbres de la Sala Capitular del Monasterio de Sigena. Desde luego es curiosa su presencia aquí, ya que nada del resto de la decoración de la capilla hace pensar en una intervención de artistas mudéjares en su realización.

 
 
 

El retablo que preside la capilla se atribuye al taller de Damián Forment, aunque recientes estudios han sacado a la luz que Gabriel Joly intervino en su escultura. Realizado en alabastro policromado el centro está ocupado por imágenes de Santiago, San Juan Evangelista y San Miguel.

 
 

Volviendo a la nave de la Colegiata hay que reseñar la parte inferior del retablo mayor que está formada por un estrecho arrimadero a base de cerámica de cuenca del siglo XVI desarrollando los motivos clásicos de la misma, entre los que no podía faltar los grifos afrontados con un jarrón florido entre ambos, o los capullos formando el friso superior.

 
 
 

Aunque, como se ha dicho al principio, no es objeto de este trabajo pormenorizar en la Colegiata ni en sus retablos, parece necesario hacer una pequeña referencia a su Retablo Mayor dada su importancia dentro del arte aragonés.

Realizado entre 1490 y 1503, por lo que estuvo ubicado en la antigua Colegiata, es considerado una obra maestra dentro de la pintura del primer renacimiento español. En su parte baja sobresale su tabernáculo-expositor realizado en madera policromada que sirve de peana a la talla central de la Asunción de la Virgen. Lo realmente interesante lo constituyen las 20 tablas pintadas al temple sobre tabla que forman la predela y el cuerpo del retablo. Desconocido el nombre de su autor se le ha denominado “Maestro de Bolea”.

 
 

BIBLIOGRAFÍA ESPECÍFICA SOBRE EL LUGAR:

*NAVARRO ECHEVARRIA, Mª Pilar.- “ Las yeserías mudéjares en Huesca ”. Revista “ARGENSOLA” nº 110 páginas 137-142. Año 1996

 
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