La villa de Bolea se ubica a 20 kilómetros de Huesca, en las faldas del pico Gratal y de la Sierra Caballera, sobre un promontorio que domina las extensas llanuras de la Hoya de Huesca y de La Sotonera, municipio del que ostenta la capitalidad.
Bolea fue el último enclave musulmán al norte de Huesca, siendo conquistado el 18 de octubre de 1101 por el rey Pedro I.
En la parte alta de la población se levanta el edificio de la Colegiata de Santa María la Mayor, construida sobre el solar que ocupó el castillo-palacio musulmán, uno de cuyos torreones se aprovechó para convertirlo en la torre-campanario que hoy contemplamos.
Excepcional ejemplo de la arquitectura de transición gótico-renacentista, su descripción pormenorizada escapa a los fines de este trabajo por lo que únicamente daremos unas pequeñas referencias. De su primitiva construcción románica únicamente se conservan restos de la cimentación y una cripta bajo el presbiterio. El templo actual es obra gótico-renacentista realizada entre 1541 y 1559 por Pedro de Irazabal, quien tomó como ejemplo La Seo de San Salvador de Zaragoza y la Catedral de Barbastro.