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webmaster: José Antonio Tolosa (Zaragoza -España-)

CATEDRAL DE LA TRANSFIGURACIÓN DEL SEÑOR (HUESCA)


La Catedral de Huesca se sitúa en la parte alta de la población, donde se han hallado vestigios desde época romana, pudiéndose haber ubicado en el lugar la parte más importante de la ciudad, o sea, el foro de la antigua Osca. En el solar que actualmente ocupa la Catedral se levantaba durante la dominación musulmana la mezquita mayor de Wasqa, nombre árabe con que era conocida la población. Aún se conserva en la zona de claustros un arco de herradura que, probablemente, formaba parte del alminar.

Tras la reconquista de Huesca en 1096 por Pedro I, la mezquita se consagra como templo cristiano, permaneciendo así durante dos siglos. Durante este período de tiempo que abarca los siglos XI y XII y principios del XIII se adosan algunas pequeñas construcciones, entre ellas una pequeña iglesia románica dedicada a “Santa María de los Gozos” y un pequeño claustro.

No es hasta 1273, siendo obispo Jaime Sarroca, sobrino del rey Jaime I el Conquistador, cuando se acometa la construcción de la nueva catedral, gracias al impulso de ambos. Derruida la fábrica musulmana, entre 1294 y 1308 se levantan los cinco ábsides de la cabecera, parte del transepto, las capillas entre los contrafuertes y la Sacristía vieja, todo ello en el estilo predominante en la época: el gótico. Entre 1327 y 1348 se abovedan las naves laterales con crucería simple y se cubre la nave central y el transepto con techumbre de madera. Entre la segunda mitad del siglo XIV y primera del XV se levanta la torre, a la vez que, por impulso del Papa Luna se inicia la construcción de un claustro gótico para sustituir al antiguo románico, no llegándose a realizar nada más que la crujía meridional (actual sala de Arte Medieval del Museo). A finales del siglo XV, el obispo Juan de Aragón y Navarra encarga a Juan de Olotzaga el recrecimiento de los muros del transepto, ábsides y nave central, cubriendo todo con bóvedas de crucería estrellada, finalizando las obras a comienzos del XVI, concretamente en 1511. Como nota anecdótica hay que decir que es el único templo en estilo gótico de Aragón en el que se pueden ver arbotantes en la parte superior de los laterales de la nave central, elemento tan característico de este estilo arquitectónico.

 
CATEDRAL
 

Mención especial hay que hacer de su magnífica portada principal, uno de los mejores exponentes de la escultura monumental del gótico aragonés. Esta dividida en dos partes por un alero de madera muy volado al gusto aragonés del siglo XVI, que es la época en que se construye (1539).

La parte baja fue realiza en 1327 por Guillem Ingles y presenta forma de gran arco apuntado de cuatro arquivoltas decoradas con figuras de mártires, vírgenes, ángeles y profetas, respectivamente. En el interior del gablete superior un motivo en forma de estrella de seis puntas con una forma de trilóbulo insertado en un círculo en en centro.

En el tímpano se ubica, en el centro, una talla de la Virgen con el Niño en brazos, franqueada por dos ángeles turiferarios a la altura del dosel que la corona en la parte superior. En los laterales, los Reyes Magos a la derecha y una representación del “Noli me tangare”, o aparición de Jesús a la Magdalena después de su Resurrección, a la izquierda. En el dintel se repiten los escudos de Aragón y del obispo Martín López de Arloz, bajo cuyo episcopado se realizó la obra.

 
 

En las jambas se encuentran representados once de los apóstoles (falta Judas) junto con San Juan Bautista, San Vicente y San Valero, estos dos últimos patronos de Huesca.

El segundo cuerpo de la fachada se levantó más tarde, concretamente en 1513, y es obra de Juan de Olotzaga, el mismo que completó el recrecimiento y bóvedas del interior. Está realizada en estilo gótico tardío o flamígero con tres calles separadas por alargadas y estilizadas columnas.

 
 
 

Ya en el interior nos centraremos en los pocos elementos que, durante las ampliaciones realizadas a partir del siglo XVI en las capillas, se realizaron utilizando motivos de tradición mudéjar. Indudablemente, adentrarse en la Catedral para contemplar estos escasos ejemplos debe de ser solamente una excusa para visitar y observar detenidamente, tanto sus elementos estructurales como su imaginería y espléndido Retablo Mayor, sin olvidar, por supuesto, una detallada visita al Museo habilitado en el claustro y dependencias anexas.

Accediendo al templo por la puerta que abre al brazo del lado del Evangelio del crucero, encontramos a la izquierda la capilla de “Todos los Santos” que abre en amplia portada en arco de medio punto con reja hasta la altura del arranque de los arcos. Conserva su primitiva estructura medieval con una pequeña sacristía adosada. El retablo mayor está ocupado en su centro por un lienzo, atribuido a Jusepe Martínez, que representa a Todos los Santos Oscenses bajo una Coronación de la Virgen.

 
 

Las jambas que sustentan el arco están decoradas con yeserías de tradición mudéjar. Así, al frente presenta un motivo muy común dentro de este estilo, compuesto por dos series paralelas de círculos tangentes entrecruzados, en cuyo interior se ha colocado una ornamentación de tipo floral.

 
 

El tema del interior reproduce en yeso un motivo que los artistas mudéjares desarrollaron en decoración agramilada durante el siglo XIV y principios del XV, a base de una red de rombos curvilíneos que se crean por entrecruzamiento de arquerías polilobuladas. Se pueden contemplar en la iglesia de Cervera de la Cañada, en la Sala Capitular del Monasterio del Santo Sepulcro de Zaragoza o en los restos aparecidos en el ábside de la iglesia de Robres.

 
 
 
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