la guía on-line del arte mudéjar aragónes
webmaster: José Antonio Tolosa (Zaragoza -España-)

CATEDRAL DE LA TRANSFIGURACIÓN DEL SEÑOR (HUESCA)


El segundo punto de interés, en cuanto al arte mudéjar o sus pervivencias, lo encontramos en la Capilla del Santo Cristo, que abre a la derecha de la anterior. Su primitiva advocación fue a Santa Catalina, hasta su remodelación en el siglo XVII, concretamente entre 1622 y 1625 por Pedro de Ruesca, cuando se le dotó de su actual aspecto en estilo de transición entre renacimiento tardío y barroco.

Abre en arco en medio de punto con pilastras laterales ornamentadas y verja en toda su altura que termina en ático cerrando el hueco del arco donde campea el escudo del obispo Juan Moriz de Salazar, promotor de la reforma.

 
 

Al interior puede dividirse en dos partes, la central que cubre con cúpula sobre pechinas y la zona que alberga el retablo cuyo centro está ocupado por una talla de Cristo crucificado conocido como “Cristo de los Milagros”, obra de los siglos XIV o XV y que tiene una particular y arraigada devoción en la ciudad.

Esta especie de “capilla mayor ” se cubre con bóveda de medio cañón con lunetos decorada con yeserías que reproducen motivos de clara tradición mudéjar. Por su pequeño tamaño, la bóveda en sí consta de una estrecha franja central, estando los laterales ocupados por los lunetos.

 
 

Dos son los motivos que se han utilizado. El primero en los lunetos, está compuesto por un entrecruzamiento de lazos o cintas que serpenteando formando curvas que crean óvalos verticales y horizontales. Su ritmo repetitivo hasta el infinito y su forma de entrelazarse lo enmarcan claramente dentro del tipo de ornamentación mudéjar.

La estrecha bóveda se divide en tres espacios cuadrados iguales, ocupado el central por una representación de un Calvario, mientras que en los laterales se desarrolla un segundo tema de raigambre mudéjar, formado por un motivo central a base de una estrella de ocho puntas que genera al exterior espacios hexagonales en los extremos y triangulares en los centros. Tanto en lunetos como en bóveda las cintas o lazos son blancos con una fina línea central en color marrón oscuro.

 
 

Para contemplar el tercer elemento de interés dentro del edificio catedralicio debemos de internarnos en una zona no habilitada para las visitas al público, y a la que pudimos acceder gracias a la amabilidad de don José María Nasarre, quien nos la dio a conocer, al igual que las dos capillas anteriores, puesto que no había encontrado ningún referente bibliográfico a la existencia de estas pervivencias mudéjares en la Catedral. Tengo que decir que en principio solamente iba a ver el Púlpito de la Sala de las Limosnas y el alfarje del Salón del Tanto Monta, encontrándome con la sorpresa de que había otros testimonios de este estilo tanto en este templo como en el de San Pedro el Viejo, que también figura en esta web gracias a la información de Don José María.

A través de la sacristía se llega al inicio de una escalera de caracol renacentista que lleva hasta la zona alta de la parte posterior del Retablo Mayor, concretamente del óculo, donde se abre una magnífica puerta de madera, cobijada por arco de medio punto, decorada con motivos de tradición mudéjar a base de dos grandes estrellas de ocho puntas como temas centrales decoradas en el espacio interior con temática floral. En los laterales se crean formas hexagonales que se rellenan con motivos de candelieri.

 
 

A través de esta puerta se accede a una pequeña estancia conocida como Capilla del Sacramento cubierta con bóveda de crucería estrellada que presenta las claves decoradas con motivos en madera sobredorada. Tanto paredes como espacios de la bóveda entre nervios, combados y terceletes se encuentran cubiertos por decoración en yeso de temática renacentista.

 
 

Cuando visité la Capilla en 2007 todavía se encontraba en su frente el pequeño y espléndido retablo de la Adoración de los Reyes, obra realizada por Damian Forment entre 1520 y 1525, tal vez coincidiendo con las obras de la propia capilla. Ese mismo año de 2007 fue elegido por la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre como motivo de un sello conmemorativo de la Navidad. Con tal motivo, el retablo se expuso en el mes de diciembre junto al Altar Mayor de la Catedral, y creo que después de las fechas navideñas se trasladó al Museo Diocesano, donde queda a la vista del público.

 
RETABLO DE LA ADORACION DE LOS REYES
MOTIVO CENTRAL DEL RETABLO
 

El retablo está realizado en alabastro policromado. En él aparecen los tres Reyes adorando al Niño Jesús, sentado en el regazo de la Virgen con San José a la derecha. El portal es reemplazado, al gusto de las modas de la época, por un espacio porticado clasicista con decoración de tipo renacentista.  Tras los Reyes, y en perspectiva, se representa la comitiva de pajes que incluye camellos. Un detalle reseñable es el haberse pintado la cara de uno de los Reyes de color negro, algo nada habitual en la época. Se especula con la posibilidad de que este retablo fuese la obra con la que Forment concurrió ante el Cabildo de la Catedral para la realización del Retablo Mayor, que finalmente se le adjudicó.

 

BIBLIOGRAFÍA ESPECÍFICA SOBRE EL LUGAR:

*NAVARRO ECHEVARRIA, Mª Pilar.- “ Las yeserías mudéjares en Huesca ”. Revista “ARGENSOLA” nº 110 página 146. Año 1996

 
 
Página de inicio