Cada uno de seis canes sobre los que se sustentan las tres jacenas tienen forma rectangular, de una altura inusualmente corta para lo que suele ser habitual en este tipo de techumbres. La decoración tallada se concentra en la mitad exterior que forman la terminación en quilla, también característica de los alfarjes mudéjares. En cuanto a la iconografía, el espacio inferior o papo se divide en dos espacios: un amplio rectángulo interior y un espacio troncopiramidal entre el anterior y la quilla que tiene forma de cabeza humana y como tal se decora, sin olvidar las terminaciones laterales en forma de punta de flecha, perdida en algunos casos.
El can izquierdo de la primera jacena representa en su espacio interior la figura de un guerrero a caballo en posición de ataque. El caballero no va provisto de armadura ni casco; en la mano derecha porta una espada en alto y en la izquierda las riendas del caballo por detrás de una rodela que sujeta con la misma mano. El caballo se presenta con los cuartos delanteros levantados y los traseros cubiertos con una gualdrapa. Escudo y gualdrapa están ornamentados con un motivo formado por cintas. El fondo se complementa con el tema de los tres puntos blancos, y en las esquinas superiores con otro que también se repite en numerosas ocasiones, formado por una especie de uve con un semicírculo que la cierra en su centro, todo de color blanco.
El espacio superior lo ocupa un motivo vegetal sobre fondo rojo, compuesto por una especie de fuste o largo tallo vertical terminado en forma de flor de lis. En su centro un amplio anillo, del que salen dos pequeñas hojas laterales, lo rodea . De ambos lados del pedestal inferior se generan sendos tallos curvados hacia el exterior que terminan bifurcándose hacia los laterales, con los extremos terminados igualmente en doble hoja. Los tres espacios centrales se cubren con motivos vegetales en forma de flor de lis. Completa la ornamentación otro motivo que también se repite mucho en las tabicas, una estilizada estrella de ocho puntas blancas que aquí, en número de seis, cubre los espacios entre las formas vegetales.