Los canes de la segunda jacena o central son más cortos que los otros cuatro, con lo cual la figura interior aparece en recuadro rectangular horizontal en lugar de vertical como el resto.
En el primero se presenta la figura de un leopardo pasante, con la pata delantera derecha levantada y la trasera adelantada en relación con la izquierda. En las garras delanteras se han remarcado unas grandes uñas pintadas en blanco. En una redondeada cara que está girada mirando al frente, se ha dibujado una única ceja con dos grandes ojos negros debajo. La boca aparece ligeramente entreabierta con afilados dientes. Por el cuerpo se reparten pequeños círculos negros con el centro blanco que simulan las manchas propias de este animal.
En la parte superior se representa una de las escenas más interesantes de la techumbre. Se trata de un músico de pie tocando la vihuela junto a una bailarina que se dobla por la cintura en una posición casi imposible, hasta casi tocar con el pelo y las puntas de los dedos el suelo. Este tema es típico del románico, sobre todo en la zona oscense donde aparece en capiteles de varias iglesias, todos ellos atribuidos al llamado “maestro de Agüero” del que constituye su tema favorito y que ha servido en muchos casos para atribuirle determinados trabajos. Ya más tarde, también lo podemos ver en la techumbre de la Catedral de Teruel, concretamente en el papo de la doble quilla de uno de los canes-zapata, donde en uno de ellos aparece el músico y en el otro la bailarina.