Se sitúa Calasanz en la vertiente sur de la sierra Carrodilla, en la margen derecha del río Sosa, a cinco kilómetros de Peralta de la Salz, a cuyo ayuntamiento se encuentra anexionado actualmente. El casco urbano se asienta sobre la rocosa superficie de una colina cortada por sus lados norte y este, guardando todavía su trazado medieval con interesantes ejemplos de arquitectura popular.
Su origen está ligado al castillo que se levantaba en una elevada peña, larga y estrecha, en cuya ladera se agrupa el caserío de Calat-Sany o Calat-Sancti (Castillo del Santo) de donde se derivaría su nombre actual. Durante la Edad Media esta fortaleza tuvo una cierta importancia, tanto durante la dominación musulmana como en la cristiana, para la defensa de Barbastro y como punto de vigilancia de la ruta entre Monzón y Lerida. Actualmente nada resta del recinto fortificado, quedando en el lugar únicamente la ermita de San Bartolomé, en estilo románico, mandada construir por Pedro I en 1102 por haber sido el día de este santo (24 de agosto) cuando se tomó la fortaleza.
La iglesia parroquial de San Cipriano se levanta en un montículo sobre las barranqueras que vierten al río Sosa. Es obra renacentista del siglo XVI construida en piedra sillar aunque las marcas de cantería que aparecen en varios sillares hacen pensar en la existencia de un templo anterior del que fueron aprovechadas para levantar el actual.
Adosada al tramo de los pies del lado del Evangelio se encuentra la torre campanario, de tres cuerpos, de planta cuadrada los dos primeros y octogonal de cubierta plana el tercero. En el centro de la fachada de los pies se abre la portada de acceso a la que se llega a través de amplia escalinata que parte de la calle inmediata. Se compone de tres arquivoltas de medio punto de aristas recortadas a bocel y un trasdós curvado de sección poligonal.