Perdiguera se sitúa en la depresión del Ebro, al pie de la Sierra de Alcubierre y a 25 kilómetros al nordeste de Zaragoza, ya en el límite con la provincia de Huesca. En su término se han hallado restos de época romana, estando documentada su existencia en la Edad Media. Además del edificio de la Casa Consistorial y de la Ermita de San José, situada cerca del casco urbano, destaca en el mismo el macizo conjunto de su iglesia parroquial con la torre que se levanta a sus pies.
La iglesia, tal y como hoy la contemplamos, es producto de dos fases constructivas. La primera de ella se realizó en el siglo XV, concretamente se termino en 1496 según reza en la inscripción grabada sobre la puerta de entrada que luego veremos. De esta época sería la fábrica del templo, construido en ladrillo, y conformado por nave única con ábside poligonal de cinco lados.
En el siglo XVI se realiza la ampliación de la iglesia, dotándola de capillas laterales y se levantan la galería superior sobre el primitivo tejado y la torre.