Se asienta la villa de la Puebla de Castro sobre un altozano, cercana al embalse de Joaquín Costa y a la entrada del Congosto de Olvena que forma el río Esera. En su término se ha excavado la ciudad de “Labitolosa”, importante enclave de época romana al sur de los Pirineos. Dentro del casco urbano destaca su parroquial del siglo XVI e interesantes ejemplos de arquitectura popular, sobre todo en la Plaza Mayor.
A cuatro kilómetros se levantan sobre el acantilado del Congosto citado los restos de lo que fue el poblado medieval de Castro, que quedó deshabitado cuando sus habitantes bajaron al actual emplazamiento de la Puebla. De sus edificaciones restan varias casas que se están restaurando y el trazado de las calles que se está recuperando. También algunos muros del castillo en la parte superior permiten distinguir una torre en lo alto y una muralla con restos de cubos.
Reconquistado a los musulmanes en el siglo XII por Jaime I, pasó a ser propiedad de la Corona de Aragón. El rey creó la baronía de Castro formada por el propio Castro y la localidad de Estadilla, baronía que entregó a su hijo bastardo Fernán Sánchez, legitimándolo de este modo, dándole título y propiedades, tal vez en recompensa por su ayuda en la toma de Valencia. A partir de ese momento tomó el nombre de Fernán Sánchez de Castro, iniciándose la familia de Castro, cuya heráldica se verá representada en el alfarje.
El único edificio que se conserva intacto es el de la antigua parroquial, hoy ermita, de San Román.