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webmaster: José Antonio Tolosa (Zaragoza -España-)

ERMITA DE SAN ROMÁN (LA PUEBLA DE CASTRO)


Esta techumbre de Castro ha sido estudiada por María Isabel Álvaro Zamora en un trabajo monográfico presentado en el Segundo Simposio Internacional de Mudejarismo celebrado en Teruel en 1981. A partir de este momento, tanto en la descripción estructural como decorativa y cronología voy a utilizar básicamente este trabajo ya que es el único realizado hasta la fecha que aborda en profundidad y rigor este alfarje.

 
ALFARJE
ALFARJE
ALFARJE
 

La techumbre consta de 17 vigas muy gruesas o jácenas, dispuestas todas en la misma dirección longitudinal desde el muro de los pies hacia el interior del templo.

Transversalmente, sobre ellas, otros largueros de menor escuadra o jaldetas dividen los espacios entre las jácenas en cuadrados cerrados por plafones de madera. Encuadrando el techo cuatro vigas en los laterales del muro a modo de solera o estribos, sustentan toda la viguería.

 
ALFARJE
ALFARJE
 

Las jaldetas van pintadas en su papo o parte inferior en color rojo sobre el que se desarrolla un motivo en forma de “S” en dorado. Sus laterales, al igual que los de las jácenas presentan decoración en forma de almenas negras sobre fondo blanco.

 
PLAFON
PLAFON CUADRADO
JALDETA
 

Los espacios que quedan entre los estribos y las jácenas se cubren con tabicas dispuestas en plano inclinado, de manera que permiten una perfecta visualización de los motivos en ellas representados.

 
ESQUINA
 

Entre la parte superior de las tabicas y la primera jaldeta se colocaron pequeños paneles rectangulares con cinco estilizados motivos en forma de “S” alternando tres en color rojo con dos en oro. La parte inferior o papo de los estribos está recorrida en todo su perímetro un motivo ornamental comformado por ataurique en el interior de una forma de palmeta o acorazonada.

 
MOTIVO EN ESES
MOTIVO DE ATAURIQE
 

Antes de entrar a describir la decoración que ornamenta esta techumbre, parece necesario hacer una serie de consideraciones generales sobre la misma. (aunque he intentado resumirlas, la verdad es que ocupan un cierto espacio, por lo que si se quiere entrar directamente a ver los diferentes elementos lo mejor es pasar a la siguiente página. No obstante, opino que las aportaciones de Álvaro Zamora en este sentido merecen la pena ser leidas)

La decoración es pintada, a excepción de la terminación de jácenas y zapatas que es labor de talla. La técnica utilizada parece ser que fue la del temple, aplicando la pintura sobre la madera previamente recubierta con una capa de yeso, capa visible en las zonas donde la pintura se ha deteriorado o perdido. La gama cromática empleado es escasa: colores rojo y verde, aplicados sobre todo en fondos, dorado, plata, blanco y negro (muy utilizado para perfilar figuras y motivos). Sobre todo con el color rojo se ha jugado mucho con las degradaciones, que van desde el rojo más puro hasta un rosáceo blanquecino.

En cuanto a los motivos, Mª Isabel Alvaro Zamora los agrupa en seis apartados: heráldicos, animalísticos, figuras humanas con escenas historiadas en algunos casos, vegetales, geométricos y epigráficos.

En lo relativo a la cronología, esta autora ha establecido para la realización de esta techumbre una datación en torno a finales del siglo XIV o 1400, basándose en los motivos heráldicos que se representan, la temática ornamental y la estructura de la techumbre. Hay que decir, que hasta la fecha esta cronología ha sido ampliamente aceptada por los estudiosos del arte mudéjar y es la que se utiliza cuando se cita el alfarje.

En el tema heráldico, todos los escudos de armas pertenecen a miembros de la familia Castro y a familias emparentados con ellos con anterioridad a 1365. No aparece el escudo de los Pinos que emparentaron con los Castro a finales del siglo XIV, lo que hace pensar que en el momento de realizarse la techumbre la unión era muy reciente o todavía no les había sucedido su heredero, Pedro Galcena de Castro, que a comienzos del siglo XV introdujo modificaciones en su escudo de armas, escudo que aparecería en la heráldica del alfarje de haberse realizado entrado el XV.

En el tema de la ornamentación, la conjunción de motivos vegetales de origen musulmán con otros de estilo góticos surge en el mudéjar toledano a mediados del XIV, desde donde se difundirán a otras zonas peninsulares. Su llegada a Aragón se establece durante el reinado de Pedro IV el Ceremonioso y se generaliza a finales del mismo siglo.

Finalmente, en la parte estructural la terminación en canecillos de proa no se fecha antes de la segunda mitad del siglo XIV.

Resumiendo, la techumbre es una obra mudéjar de ejecución popular pero con un gran efecto ornamental de conjunto, aunque con trazado descuidado, lo que le hace parecer arcaizante. Domina el dibujo lineal y plano que la relacionan, a pesar de la fecha en que se realiza, con las primeras etapas de la pintura gótica (en este sentido se asemeja en su ejecución, por ejemplo, con la decoración de la techumbre de la Catedral de Teruel fechada en el siglo XIII).

 
 
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