El cimborrio de la Catedral de Teruel es uno de los tres que se conservan de estilo mudéjar en Aragón, junto a los de La Seo de Zaragoza y la Catedral de Tarazona. Tampoco aquí se trata del primitivo levantado cuando se amplia y reforma el templo sino que es obra posterior. Concretamente fue realizado en el verano de 1538 por el maestro Martín de Montalbán, según consta en el diario turolense de Gaspar Sánchez Muñoz, aunque por un documento exhumado por Ernesto Arce parece ser que el boceto fue obra de Juan Botero, autor de los otros dos cimborrios citados. La principal diferencia con éstos es la carencia de galería que bordea los cupulines exteriores.
1

2
Al exterior su aspecto es similar al de La Seo zaragozana, formado por un prisma octogonal con contrafuertes en los ángulos y grandes ventanas entre ellos. En la parte superior, la linterna, también octogonal con contrafuertes y ventanas en los paños.
3

4
Las ventanas que abren en la parte inferior, están enmarcadas en arcos de descarga de medio punto y son geminadas con un medallón en la enjuta central con figuras de cabezas humanas. Esta parte, realizada en yeso fue muy retocada en la restauración efectuada después de la guerra civil.
5
Los contrafuertes son de planta rectangular, terminados en un pequeños pináculos sobre el borde externo, pináculos que se repiten en los ángulos del antepecho en que remata este cuerpo principal.
6

7

8

9
Su decoración es muy sencilla, compuesta en cada uno de sus tres lados por una primera banda de esquinillas en dientes de sierra en la parte baja, continuando con una segunda formada por tres hiladas dispuestas al tresbolillo, para terminar con un rehundido en el que se inserta un motivo a base de cruces de múltiples brazos formando rombos.
10

11
Los pináculos son también de gran sencillez. De alargado cuerpo inferior a base de ladrillo aplantillado con esquinas sobresalientes, una pequeña línea de ménsulas en forma de pirámide invertida sustentan el remate en forma piramidal terminado en una pequeña bola de piedra.
12

13

14
Un friso de cruces de múltiples brazos formando rombos que cubre la parte superior de los paños, encima de los ventanales, completa la decoración del cuerpo principal.
15

16
La linterna también es de planta octogonal con contrafuertes en esquinas y paños ocupados por ventanas y óculos en su parte superior.
17

18
Las ventanas abren en arco de medio punto. Completando el centro de la parte superior de cada paño o lateral se abre un óculo realizado en ladrillo aplantillado, actualmente cegados.
19

20
Los contrafuertes aquí son mucho más estilizados, prácticamente de igual planta a los pináculos que coronan los de la parte baja. En su parte inferior se refuerzan con otros más pequeños del mismo estilo.
La mitad inferior de estos exteriores tiene forma cuadrada, mientras que en la superior se utiliza el ladrillo aplantillado visto en los pináculos inferiores que resalta las esquinas. Se remata a base de ladrillos dispuestos a sardinel que crean formas de tejadillos a dos aguas. La misma composición de fuste con esquinas resaltadas se aplica a los contrafuertes hasta la altura de la cornisa que separa la ventana de la zona superior donde abren los óculos. Aquí se corona de la forma ya descrita, para continuar hasta la cornisa del tejado con una alternancia de dos hiladas de ladrillo con esquinas resaltadas y dos cuadradas, en número de tres del primer tipo y dos del segundo.
21

22

23

24
Se cubre con tejado en forma piramidal que remata en bola y cruz de hierro forjado.
Para Gonzalo Borrás, aunque resulta menos airoso que el de Tarazona, es más equilibrado y armonioso que el de la Seo.
Cuando escribo este texto a principios de 2009 el cimborrio, al igual que otras partes exteriores de la Catedral está en proceso de restauración que esperemos le devuelva todo el esplendor que debió de tener en origen, incluida la decoración cerámica que parece ser lo ornamentaba, y de la que nada queda.