Dentro de la serie de ampliaciones y reformas que se han ido llevando a cabo en la Catedral a lo largo del tiempo, la última de importancia corresponde a la portada sur. Es obra del arquitecto Pablo Monguió, realizada en estilo neomudéjar en 1909. El diseño de la portada en un estilo del pasado responde a la idea del autor de integrar la nueva obra en el conjunto del templo, cuya construcción responde mayoritariamente al estilo mudéjar. Para ello, tomó, básicamente, como modelo elementos decorativos de la torre.
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Es casi seguro que esta portada sur fuese reformada y transformada, al igual que el resto del edificio de la Catedral, en diversas ocasiones. Es posible que, tanto en el templo románico como en el mudéjar, estuviese estructurada en forma de patio porticado donde el juez acudía a impartir justicia como era costumbre en época medieval. En el siglo XVIII se construyó un atrio que fue sustituido a principios del XX por la actual portada.
Comenzando su descripción por su parte superior, nos fijaremos primero en su esquina izquierda, donde se ha querido imitar la estructura esquinera del cuerpo intermedio de la torre, es decir, se han intercalado sillares de piedra caliza a soga y tizón, disponiendo en el hueco que dejan los segundos un plato o disco cerámico de color verde. En el lateral pueden verse vanos doblados en arco de medio punto que apean sobre fustes cerámicos del mismo color.
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Al frente , la portada, abre en amplio arco de medio punto con triple arquivolta sobre columnas de piedra caliza, con la parte superior a base de un friso de arquillos de medio punto entrecruzados.
El alero del tejado apoya en una línea de ménsulas en voladizo, del tipo primitivo, imitando las de la torre. Un pequeño disco de cerámica vidriada verde centra cada espacio entre dos ménsulas. A continuación, en lugar de recurrir a las franjas de esquinillas, se ha optado por un motivo de taqueado o ajedrezado.
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Debajo, ocupando todo lo ancho de la portada, un largo lazo con extremos semicirculares que se anuda en el centro. En su interior se ha reproducido en letra gótica azul decorada con motivos de tipo vegetal blancos la frase “ASSUMPTA EST MARIA (sustituido el nombre por el anagrama mariano en el nudo central) IN CAELUM”, frase en latín que alude a la Asunción de la Virgen María a los cielos.
Ya en la parte inferior, abre en triple arco con los arquillos cubriendo el espacio que, a modo de alfiz, ocupa la parte superior del arco.
Estos arquillos de medio punto se entrecruzan formando a su vez otros apuntados que en número de catorce cubren todo el frente. Apoyan en fustes de cerámica vidriada, compuestos por dos piezas verdes, cuya altura varía, siendo mayor en los laterales y casi inexistente encima del centro del arco o clave, entre las que se intercala una pequeña pieza circular de color blanco. Como puede verse, la composición en todo recuerda a la que aparece en las torres de la ciudad. Los espacios entre arcos se cubren con piedra caliza en cuyo centro se inserta un pequeño disco cerámico verde. A lo largo del interior de los alargados y estrechos arquillos se distribuyen verticalmente pequeños rehundidos romboidales, con un pequeño ladrillo taqueado en el centro. En ambos laterales se observa la decoración ya vista aplicada en las esquinas a base de piedra sillar dispuesta a soga y tizón con espacios de ladrillo decorados con platos cerámicos verdes.
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El arco consta de tres arquivoltas que apean en capiteles de piedra caliza ornamentados con decoración de tipo vegetal. El centro está ocupado por un gran tímpano blanco.
Cada uno de las arquivoltas recibe un tratamiento diferente, todos ellos dentro de la tradición mudéjar en la que se inspira el autor.
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La más exterior se ha cubierto con un motivo de ajedrezado a base de tres líneas que alternan pequeños cuadrados de ladrillo y espacios del mismo tipo, motivo que también se utiliza en el contiguo guardapolvo, aquí en número de cuatro las hiladas.
En la segunda arquivolta se dispuso una banda dentada diagonal de ladrillos dispuestos a sardinel, con los huecos intermedios cubiertos por piezas cerámicas rectangulares que alternan el color blanco con el verde.
Finalmente, la interior está recorrida por una composición cerámica a base de hexágonos de laterales alargados que se entrecruzan formando entre cada dos un pequeño rombo, todo de color verde sobre fondo blanco. En la parte interior se repite el motivo visto en la anterior, pero mucho más reducido.
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El tímpano se cubre con una composición de cinco figuras: la central representando a la Virgen con un ángel de rodillas a cada lado. Estas tres ocupan la parte superior de la adintelada puerta de entrada. En los laterales, a un nivel más bajo, otros dos ángeles arrodillados completan la decoración. Toda la parte interior está recorrida por una cenefa en forma de zig-zag, recurriendo nuevamente a otro motivo claramente mudéjar.
Hay que decir que esta obra del arquitecto Monguió fue la primera de estilo neomudéjar realizada en Teruel, que más tarde contaría con un amplio repertorio de edificios en este estilo que, por supuesto, desgranaremos a lo largo de las páginas de esta web.