La tercera franja ornamental presenta un nuevo paño de cruces de múltiples brazos formando rombos, esta vez alargados y sobre una arcada que arranca de finas pilastras. Interiores de arcadas y rombos se completan con discos cerámicos de los ya vistos.
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La última banda más estrecha que las dos inferiores desarrolla un motivo a base de medios rombos con el consabido complemento de los platos cerámicos verdes.
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Culmina este cuerpo cuadrado el antiguo de campanas que aunque conserva sus primitivos vanos, éstos quedaron completamente desvirtuados cuando se cegaron en el recrecimiento de 1575 para proporcionar mayor firmeza al soporte del nuevo cuerpo octogonal.
En cada lado presenta dos vanos en arco apuntado que se obtienen por el entrecruzamiento de otros de medio punto que se desarrollan completo el central y dos medios laterales.
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Cuando se cegaron los vanos se procedió también a decorar los espacios con cruces de múltiples brazos formando rombos resultando un paño de los mismos en lo que fuese cada uno de los vanos. Asimismo se dispusieron en los laterales de forma vertical sendas filas de rombos con cerámica en el interior.
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Un último detalle también romboidal se dispuso en la enjuta central de los arcos completándose con discos cerámicos en su interior y en los dos espacios superiores resultantes del entrecruzamiento de los arcos de medio punto.
Tal y como se ha comentado al principio tanto por su estructura como por su ornamentación la torre se data a mediados del siglo XIV .
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Como sucede en todas las torres de tipo mixto, el pase del cuadrado al octógono deja unos grandes espacios en las esquinas que resultan antiestéticos a la vista y desvirtúan el conjunto. Este problema se resolvió colocando en las mismas unas pequeñas reproducciones de la torre mayor o torreoncillos que vienen a rellenar estos espacios y a suavizar este efecto. Aquí en la torre de la Almunia se dispuso sobre el primitivo cuerpo cuadrado una cornisa en ladrillo aplantillado con un friso de cerámica de cuenca o arista que presenta dos filas de baldosas con un motivo muy común en el siglo XVI que combina un diseño vegetal de ocho puntas central inscrito en un motivo mixtilíneo.
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Las cuatro torrecillas esquineras tienen un primer cuerpo cuadrado con labor de rombos en cada uno de sus lados. Una imposta con cerámica del tipo visto anteriormente separa este cuerpo del superior octogonal que se decora en cada lado con una banda vertical de cerámica con otro motivo clásico en esta época a base de capullos florales.
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Una nueva imposta con franja cerámica igual a la intermedia sirve de soporte a un pequeño chapitel octogonal rematado en bola.