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IGLESIA DE NUESTRA SEÑORA DE LA HUERTA (VILLANUEVA DE JALÓN) |
La capilla del lado contrario o de la Epístola sigue el mismo esquema estructural y decorativo a excepción del arco formero del fondo que en ésta no se levantó, apoyando la bóveda directamente sobre el muro 1 El intrados del arco de entrada se ornamenta con el motivo que Rubio numera con el 13 y se da en las bóvedas del primer tramo de la nave y de las capillas adyacentes de la iglesia de Santa Ana de Brea. El motivo, uno de los más utilizados en este tipo de yeserías, y que sirve de base para muchos otros, parte de una red de cuadrados de lados quebrados que se interseccionan en los ángulos formando otros cuadrados más pequeños. Los lados quebrados de los cuadrados dan lugar a un ángulo entrante. el resultado es que los cuatro ángulos rectos entrantes de los lados y los cuatro ángulos rectos entrantes por intersección de los cuadrados mayores dan lugar a un espacio estrellado de ocho puntas dentro de cada cuadrado mayor y otro espacio estrellado menor entre cada cuatro cuadrados mayores. Las intersecciones de los cuadrados mayores en los ángulos forman un pequeño espacio cuadrado. Su resultado en un lazo de ocho. Los espacios estrellados se rellenan con estrellas de ocho puntas. En este arco el desarrollo de la banda presenta dos estrellas grandes a lo ancho y dieciséis a lo largo, con policromía de color azul. 3 El motivo que cubre el tramo central de la bóveda es el número 8 de Brea, en cuya iglesia es ampliamente utilizado. Como observa Rubio Samper es una variación del visto anteriormente. Está formado a partir de una red de cuadrados con los ángulos semicirculares y de lados quebrados, que se interseccionan en dichos ángulos generando círculos mientras que los lados quebrados de los cuadrados forman un ángulo entrante. El resultado es que los cuatro ángulos rectos de los lados y los cuatro ángulos curvos entrantes por la intersección de los cuadrados mayores, dan lugar a un espacio estrellado de ocho puntas que alterna los lados rectos con los curvos. Entre cada cuatro cuadrados mayores, los ángulos entrantes forman otro espacio estrellado de ocho puntas rectas. Todo ello da lugar a un lazo de ocho. 6 Los espacios estrellados se rellenan con estrellas de ocho puntas y los espacios circulares con pequeñas medias bolas. El rectángulo que ocupa en la capilla de Villanueva genera ocho estrellas de las grandes en profundidad por cuatro de anchura, y estaba pintado de amarillo. Los lunetos y su decoración están mejor conservados en esta capilla que en la del lado del Evangelio, sobre todo los laterales de los nervios donde se aprecian perfectamente las grandes puntas de diamante con restos de policromía roja que los decoran y las cenefas que las orlan. 11 13 Estas cenefas están formadas por una cadena de círculos tangentes entrelazados al igual que en la otra capilla, con la variante de que aquí los círculos son lisos, sin estrellas ni rosetas. Es uno de los motivos donde mejor se aprecia todavía su policromía que es azul en los lazos y roja en los círculos interiores. El último motivo corresponde a los dos medallones ubicados en el centro de los muros laterales y que aquí también son iguales. Su estado de conservación es lamentable, deteriorándose a pasos agigantados. Petriz y Sanmiguel reconocen en su interior un motivo de simetría hexagonal, algo muy raro en época tan avanzada con el siglo XVII. Se trata de un lazo que forma seis bucles mayores tangentes a la circunferencia en que se inscribe y seis bucles menores hacia el centro, que conforman una estrella de seis puntas de lados curvos. los espacios entre los lazos tienen forma de lágrima y de triángulos curvos. el lazo estaba pintado de amarillo, la estrella y las lágrimas de azul y los triángulos curvos de rojo. 17 Como se puede ver, cuando tomé las fotografías solamente se distinguía claramente la parte superior de los bucles y a duras penas la estrella central, habiendo desaparecido por completo casi por completo el espacio inferior y la policromía. Imaginémonos como estarán hoy, un año y medio después.
En cuanto a la cronología y autoría de estas capillas, se pueden fechar en el siglo XVII cuando se acometen reformas en la pequeña iglesia que además de la ampliación de estas dos capillas laterales suponen elevar la torre con el cuerpo de campanas. Dada la similitud entre las yeserías que las decoran con las que Juan de Marca aplica en la cercana iglesia de Santa Ana de Brea de Aragón documentadas entre 1676 y 1677, lo más acertado parece datar estas obras de Villanueva en las mismas fechas. En cuanto a la autoría es difícil que fuese le propio Juan de Marca quien las diseñase. Más probable es que fuesen albañiles de la zona quienes las realizasen, tal vez bajo la supervisión del propio Marca. En cuanto al cuerpo inferior de la torre y al pequeño edificio de la iglesia, parece acertada la opinión de Agustín Sanmiguel de que fuesen los primitivos alminar y mezquita del pueblo construidos a finales del siglo XV cuando sabemos que la totalidad de la población era musulmana. Tras la conversión forzosa, el mismo edificio pasaría a desempeñar las funciones de iglesia, iglesia que medio siglo después de la expulsión de los moriscos los cristianos viejos que quedaron poblando el lugar optaron por darle más prestancia mediante la construcción de dos capillas laterales y elevando la torre en un cuerpo de campanas que le confiriese mayor apariencia de templo cristiano.
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