En el lado derecho de la fachada norte, pegando a la torre, se conserva parte de la portada de la primitiva iglesia del siglo XIII, único vestigio de la misma recuperado durante la restauración del templo. Oculta cuando se levantó la torre, solamente quedó visible la mitad izquierda.
Responde a la tipología de las portadas levantadas en las primeras iglesias construidas en el valle del Ebro tras su reconquista, lo que permite fecharla en torno a 1230, dada su similitud con la portada aparecida en la iglesia de Zuera, pudiendo concretar de esta manera que es posible que el primer templo respondiese a la misma estructura que este último.
La portada cierra en arco de medio punto, formado por tres arquivoltas en piedra sillar con decoración de agramilado mudéjar, arco que apoya en una sencilla imposta corrida sustentada por triple pilar adosado.