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MONASTERIO DE LA RESURRECCIÓN DE LAS CANONESAS DEL SANTO SEPULCRO (ZARAGOZA)

RESEÑA HISTÓRICA


CLAUSTROLa construcción del Monasterio

La construcción del monasterio se prolonga a lo largo de todo el siglo XIV, quedando prácticamente finalizado a finales de centuria. Tres personas adquieren especial relevancia como benefactores e impulsores de su construcción, el rey Pedro IV de Aragón, el arzobispo de Zaragoza don Lope Fernández de Luna y Fray Martín de Alpartir, canónigo de la Orden del Santo Sepulcro.

En cuanto a la contribución del rey nada se sabe en concreto, aunque el hecho de que el grueso de las obras se realice bajo su reinado (1334-1387) unido a la repetitiva aparición de las armas de la Monarquía aragonesa junto a las del arzobispo Fernández de Luna y de la Orden del Santo Sepulcro, hacen pesar en que el monarca impulsó y favoreció de alguna manera la LAUDA DE FRAY MARTIN DE ALPARTIRconstrucción del cenobio, habida cuenta del apoyo que siempre prestó a la Orden del Santo Sepulcro en Aragón durante su reinado. Muestra de ello es el hecho de que el día 8 de abril de 1336, la priora, doña Brunissen de Bidosa, recibe de fray Sancho de Ayerbe, confesor del rey, 30 sueldos que le entrega en su nombre para que celebren su coronación del día 3 del mismo mes. Además, en 1364, les concede autorización para abrir una puerta en la muralla romana. 

Don Lope Fernández de Luna fue arzobispo de Zaragoza de 1352 a 1382 y ejerció de Canciller del Rey Pedro IV. Fue tenaz defensor de la Orden sepulcrista y tuvo como tesorero particular al canónigo del Santo Sepulcro Fray Martín de Alpartir.

Es fray Martín de Alpartir la figura más importante dentro de la historia del Monasterio y el verdadero impulsor y constructor de las obras del monasterio, ya que gracias a su munificencia se levantaron las partes más importantes del mismo. No se conoce con exactitud fecha y lugar de su nacimiento, aunque debió de ser en la villa zaragozana de Alpartir alrededor del año 1300. Fue canónigo del Santo Sepulcro de Calatayud, Comendador de la Orden en Nuévalos y Torralba de los Frailes, y tesorero, como se ha dicho, del arzobispo don Lope Fernández  de Luna. A sus ruegos, el arzobispo concedió el 28 de agosto de 1361 al monasterio el derecho de patronazgo sobre la iglesia de San Nicolás, contigua al cenobio que entonces estaba todavía en fase de construcción. La donación fue aprobada en Ancona, el 18 de febrero de 1364, pro el Cardenal de Santa Sabina.

RELIEVE DE LA PUERTA PRINCIPALImportantísimo para conocer la evolución de la construcción de las diferentes dependencias monásticas es el testamento de fray Martín. El 20 de junio de 1365, el Prior del Santo Sepulcro de Calatayud, fray Domingo Martín de Algaraví, concede permiso a fray Martín de Alpartir para hacer testamento en atención a los muchos servicios que había prestado a la Orden , pudiendo disponer libremente de sus bienes. El 24 de junio de 1381, ante Juan de Capiella, notario público de la ciudad de Zaragoza, otorga testamento, figurando como testigos don Gregorio de Angusolis, rector de la iglesia de Villanueva de Huerva, y el notario don Jaime de Gurrea. No se conoce la fecha exacta de la muerte de fray Martín, aunque no debió de ser mucho después de redactar testamento, ya que cuando testa don Lope Fernández de Luna el 3 de febrero de 1382 ya consta que había fallecido. Fue enterrado, tal y como disponía en su testamento, en la tumba que ya tenía preparada en el centro de la Sala Capitular. En la inscripción que recorre la lauda sepulcral falta la fecha de la muerte que se dejó en blanco. De las disposiciones testamentarias que afectan a las distintas dependencias monásticas se hará referencia en sus apartados correspondientes. Solamente decir que fue el impulsor de las del claustro, refectorio, sala capitular, bodega y cocina.

 
 
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