Evolución histórica
Durante
los siglos XIV y XV se produjo el ingreso en la comunidad de un importante
número de religiosas que aportaban elevadas dotes, lo que se tradujo en un
enriquecimiento considerable del Monasterio. Ello fue la causa de que, aunque
desde su fundación canónica dependía del Prior sepulcrista de Calatayud, los
arzobispos zaragozanos intentasen en varias ocasiones someterlo a su
jurisdicción, quedando resuelto el problema definitivamente en el siglo XVI,
cuando el 30 de septiembre de 1570,
la
Corte
de Justicia falló a favor de
la Orden
del Santo Sepulcro,
quedando para siempre exento el cenobio del arzobispado de Zaragoza.
El 19 de
febrero de 1574, siguiendo las directrices marcadas por el Concilio de Trento,
el arzobispo don Hernando de Aragón dicta un decreto por el que la comunidad de
religiosas del Santo Sepulcro, aunque exenta de su jurisdicción pero con el
consentimiento del Patriarca de Jerusalén, debe de pronunciar solemnemente los
votos y guardar celosa clausura. El 30 de abril del mismo año, en presencia del
arzobispo, del Cabildo Metropolitano y de la nobleza zaragozana, las religiosas
pronunciaron con gran solemnidad los votos de castidad, pobreza y obediencia y
comenzaron a guardar clausura. El 9 de febrero de 1604, el Nuncio Apostólico
Monseñor
Domingo Gennasio, obtiene un breve del Papa Clemente VII por el que
concedía a las veintiuna religiosas que habías profesado la clausura en 1574,
el poder salir del monasterio y a sus familiares entrar en él como siempre se
había hecho. Esta exención se consigue por las presiones que las familias de
las Canonesas ejercen sobre las autoridades eclesiásticas, ya que no aceptan
que se les impida entrar en el monasterio ni que las monjas no puedan salir de
él para pasar temporadas en sus casas, bien por enfermedades suyas o de familiares.
Cuando se recibe en el monasterio el breve solamente quedan trece de aquellas
religiosas que se pueden acoger al privilegio.
En 1624 el
Muy Ilustre y Reverendo Señor don Pedro Valsorga, Prior de
la Iglesia
del Santo Sepulcro
de Calatayud, como Prelado y Superior del convento, le otorga nuevas
Constituciones, que estuvieron vigentes hasta el año 1977 en que son aprobadas las Constituciones de la Asociación de Canonesas del Santo Sepulcro, a la que pertenece la Comunidad.
Wifredo
Rincón recoge algunas celebraciones que durante los siglos XVI y XVII muestran
la relación que la comunidad mantiene con el Concejo de
la Ciudad. El
segundo día de Pascua se convidaba a los Jurados a
celebrar la festividad del Santo Sepulcro, en la que oían misa y pasaban al
interior del cenobio donde los recibía la comunidad que, a través de la reja
del coro bajo, ofrecían diversos presentes. En los tres días de Letanías, una
de las procesiones con salida de
la
Seo
, antes del volver a
la Catedral
, pasaba por la
puerta de Valencia y se acercaba hasta el monasterio donde los Jurados eran
obsequiados por las monjas con ramos de flores.
Durante
los Sitios de la ciudad, la pequeña comunidad que entonces residía en las
dependencias monacales permaneció en el lugar durante el primero de ellos, pero
tuvieron que abandonarlo durante el segundo, dado que esa zona fue una de las
más castigadas. Doña Marina Villella, priora del monasterio, entrego las llaves
de la iglesia del Santo Sepulcro, para protegerla, a
la Cofradía
de Labradores que bajo su advocación se
había fundado en el convento. Un
vez las tropas francesas abandonan la ciudad, don Angel Foncillas, Prior del
Santo Sepulcro de Calatayud, ordena el 21 de septiembre de 1813, que las monjas
que estaban viviendo en casas particulares vuelvan a la vida monástica.
La Desamortización
de 1835
privó a la comunidad de numerosas posesiones que tenía alrededor del
monasterio. El Concordato de 1851 abolió el Cabildo Regular del Santo Sepulcro
de Calatayud, con lo que en 1858, el monasterio pasó a depender del entonces
Arzobispo de Zaragoza, don Manuel María Gómez de las Rivas, quien nombró como
Director de
la Comunidad
al presbiterio don Mariano Baquero.