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IGLESIA DE SAN PABLO APÓSTOL (ZARAGOZA) |
La iglesia de San Pablo de Zaragoza, parroquia de este popular barrio, es una de las más solera e importancia de la ciudad, no en vano es conocida como la tercera catedral. El edificio conserva en su mayoría la construcción mudéjar, aunque muy enmascarada por ampliaciones, reformas y edificaciones anexas. Vista desde cierta distancia se aprecia mejor ya que las ampliaciones posteriores quedan a menor altura que la fábrica primitiva. Así podremos observar la parte alta de la nave, ábside de la cabecera y contrafuertes laterales. 1 La parroquia de San Pablo tiene su origen en el barrio de labradores que, poco después de la reconquista de la ciudad y durante los siglos XII y XIII se desarrolló extramuros de la ciudad romana. La iglesia se edificó sobre el solar de una pequeña ermita dedicada a San Blas demolida hacia el año 1284 según Jordán de Asso. Unos años antes, en 1259, el obispo Don Arnaldo de Peralta constituye la parroquia de San Pablo que queda incorporada al Arcedianato del Salvador. 3 Gonzalo Borrás establece dos etapas constructivas en la misma. En la primera, datable hacia 1284, año que nos ofrece Jordán de Asso como de derribo de la pequeña ermita románica, se construiría una iglesia de nave única de cuatro tramos con cabecera poligonal de cinco lados y capillas entre los contrafuertes que más adelante veremos con detalle. Junto con la iglesia se levantaría la torre campanario, de la que se tiene noticia de su existencia en 1343, al igual que de la de San Gil, por una cita de Diego de Espés según la cual, con motivo de la guerra de los dos Pedros, estas dos torres junto con la del convento de San Francisco deberían de ser demolidas por decisión del Consejo de Guerra en el caso de que se aproximasen a Zaragoza las tropas de Pedro I de Castilla El notable aumento de población en la parroquia se traduce en la ampliación del templo a finales del siglo XIV, hacia el año 1384 según noticia proporcionada por Diego de Espés. En esta ampliación se abrieron las capillas laterales añadiéndose dos naves laterales con girola y claustro a los pies. 5 Aparte de los cuerpos altos de la torre y las portadas, poco más se aprecia de su fábrica exterior. Dos grandes cubos cilíndricos son visibles a ambos lados de la torre. A pesar de su aspecto que hace pensar en torres defensivas, se trata simplemente de los contrafuertes del tramo de los pies. Los contrafuertes laterales de la nave quedaron ocultos en su mayor parte con la construcción de las naves laterales cuando fueron abiertos para servir de paso entre sus tramos. Poco más que decir del exterior, aparte del ábside de la cabecera con sus grandes ventanales apuntados con arquivoltas aboceladas en derrame hacia el exterior y la sencilla banda de esquinillas que corre bajo la línea de ménsulas en saledizo que sustenta el tejado. 7 La iglesia cuenta con cuatro portadas de valor artístico muy dispar. La primera abre en la calle de San Blas y es la más sencilla. Se conforma a base de gran arco apuntado que cobija otro arquitrabado en el que se sitúa la puerta de acceso. En el centro del tímpano una hornacina guarda una talla del Santo. 9
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