un recorrido por el arte mudéjar aragonés
webmaster: José Antonio Tolosa (Zaragoza -España-)

LA ALJAFERÍA (ZARAGOZA)

Capilla de San Jorge


La capilla de San Jorge ocupó el espacio de la sala Sur del palacio islámico. Mandada construir por Pedro IV, mediante un documento real fechado el 15 de enero de 1361, conocemos que el rey ordena preparar el altar y poner puertas y cerradura en la “capella de la reyna del Aljafería de Çasagoça” para la que se había hecho un retablo al temple dedicado a San Jorge. Por este documento podemos identificar la capilla de San Jorge con la nueva capilla de la Reina (doña Leonor de Sicilia, tercera esposa del rey entre 1349 y 1375), y determinar que las obras ya estarían finalizadas a principios de 1361, puesto que se procede a dotarla de inmediato de un retablo dedicado a San Jorge, su titular. Entre 1399 y 1437 la capilla albergó el Santo Grial, mandado traer por Martín I del Monasterio de San Juan de la Peña con motivo de su boda, con la finalidad de que pudiera ser venerado por todos los invitados. En 1867 la capilla es destruida a raíz de la ejecución de las obras cuartelarías, conservándose únicamente un rosetón lobulado y una serie de capiteles y basas musulmanas pertenecientes a las estancias del antiguo palacio hudí sobre el que se edificó la capilla.

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A través de los planos del barón de Sohr de 1737-1738 y los de Marín de 1757, conocemos que en estas fechas estaba ocupada por un almacén de artillería y varias salas de armas. Gracias a estos planos se ha podido reconstruir su estructura que sería de planta rectangular con unas medidas de 25 x 7,30 m., que se correspondería con el salón Sur islámico, sus alcobas y el corredor existente entre este salón y la muralla Sur. La capilla tendría nave única orientada hacia el Este, con cuatro tramos cubiertos por bóvedas de crucería sencilla. Los tramos primero y último adoptarían un sistema de cubrición propio de este tipo de salas: mediante trompas de ángulo en la planta cuadrada se pasa al ochavo para voltear sobre ellas las bóvedas. Los nervios de las bóvedas apeaban sobre ménsulas, sin descartar que lo pudieran hacer sobre las columnas y pilares musulmanes reutilizados de las estancias taifales.

La construcción del cuartel de Isabel II compartimentó la altura de la capilla en dos plantas, eliminó las crucerías, modificó sustancialmente los muros para abrir ventanas y puertas, a la par que los perforó con alojos para las ménsulas sobre las que apoyar las vigas de la segunda planta. Las reformas del siglo XIX terminaron con cualquier vestigio anterior, sin descartar los daños que pudo sufrir durante los meses de sitio a los que fue sometida la Aljafería durante la Guerra de la Independencia.

Durante las prospecciones arqueológicas no se halló ninguna estructura anterior a las reformas del siglo XIX; por lo tanto, de la capilla de San Jorge tan sólo queda el recuerdo y su lugar de emplazamiento, el actual “Salón de San Jorge” habilitado como espacio museístico donde se exponen los dos arcos, el rosetón y varios capiteles islámicos que en su día fueron trasladados al Museo Arqueológico Nacional, y que esperemos se mantengan en el lugar que les corresponde: el palacio de la Aljafería. Dado que la arqueología no ha podido identificar nada de ella, a pesar de su aparición en los planos de la época, después de la edificación del cuartel de Isabel II únicamente se mantienen su anchura, determinada por la muralla y el patio, y el trazado de uno de sus lados cortos, fijado por la prolongación de su muro lateral hacia el Este, mientras que el otro lado corto fue eliminado.

El único resto conservado de la capilla es un rosetón de yeso que pudo estar ubicado en el muro de los pies, en el testero occidental. De 126 cm. de diámetro, fue donado por la Comandancia del Cuerpo de Ingenieros en noviembre de 1869, y depositado a través de Paulino Savirón, en el Museo Arqueológico Nacional de Madrid. El estudio de Eva María Alquézar presentado en el VI Simposio Internacional de Mudejarismo de Teruel, ha subrayado que en él se combinan elementos de tradición islámica y gótica: el círculo central del rosetón se decora con un lazo de cinco formado por arcos de lóbulos, motivo que puede verse en el palacio taifal, mientras que alrededor del mismo se disponen, en anillo, ocho círculos menores con el interior en cuadrilóbulo, siguiendo la tradición gótica.

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Un segundo vestigio, aunque de época más tardía, es un arco rescatado por los arquitectos Luis Franco y Mariano Pemán abierto en el muro Sur del salón que corresponde con el lienzo de la muralla islámica. Se abriría en el siglo XV, probablemente para acceder desde el exterior del palacio al haberse dejado de utilizar como capilla privativa de la Reina, celebrándose en ella los juicios de “restas” de Zaragoza.

Incluyo en esta página fotografías de un arco mudéjar correspondiente a una puerta o ventana de ubicación desconocida, tal vez en uno de los vanos del salón Norte de la planta alta del palacio mudéjar. Con una fina serie de arcos de medio punto entrecruzados en el intradós, está enmarcado por un alfiz y las albanegas cubiertas con yeserías caladas de temática vegetal.

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